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Los Setos, plantación y mantenimiento

plantacion-y-mantenimiento-de-setos En lugar de un muro o una valla se puede recurrir a un seto de siempre verdes o de arbustos caducifolios, exceptuando los casos en que se necesite un elemento de contención del terreno. Los setos siempre verdes tienen la ventaja de ser un elemento vivo del jardín, pueden dar flores perfumadas o atraer a pájaros y otros animales silvestres. La forsitia y los rosales arbustivos son excelentes para un seto informal; las llamadas rosas "Sharon" se dan muy bien en climas secos, y un seto de tipo tapiz, en el que se combinen zumaques, Salviastrum texanum y algunas variedades de armuelle, será lo adecuado en un clima caluroso y seco. A la vez, para un seto se puede elegir entre una gran variedad de colores, que van desde el verde oscuro hasta el verde grisáceo y las especies con líneas o manchas de tonos contrastantes. Asimismo, es posible combinar en una misma línea distintas especies. En general, los setos vivos son más baratos que los muros o las vallas, y resulta más fácil modificarlos cuando se quiere hacer algún cambio.

Sin embargo, un seto que se usa como fondo necesita cierta atención especial, porque es un elemento vivo. Primero, puede tardar varias estaciones para alcanzar su madurez. En las regiones cuyos inviernos son duros, también requerirá una protección para evitar la acumulación de nieve. Cuando el espacio o el suministro de agua son limitados, las plantas de un seto vigoroso pueden competir con las de los arriates que se hayan creado al pie de él, lo que lo hará poco válido para este fin.

Algunas de las siempre verdes que son más densas, y por consiguiente muy aptas para formar setos, son el boj, Cotoneaster, laurel cerezo, evónimo (bonetero), Osmanthus y pitosporos. Algunas coníferas – ciprés "Lawson", tejo, pinabeto, tuya y cedro rojo occidental- también son adecuadas. Entre las plantas de hoja caduca que forman buenos setos, se incluyen agracejo, cambrón, membrillo de flor y rosales arbustivos, sobre todo Rosa rugosa y R. gallica.

Los setos se prestan a distintas formas de expresión en un jardín. Los de textura fina son especiales para la poda ornamental, un rasgo ideal para los jardines formales. Los arbustos de flor y caducifolios son los más adecuados para un diseño informal. Sea cual sea la variedad elegida, habrá que poner atención en que, en el momento de la madurez, sus dimensiones sean acordes con las del arriate al que el seto en cuestión sirva de fondo.

El momento de la poda

El momento y la técnica de la poda de los arbustos varían de acuerdo con el tipo de planta y el objetivo que se persiga. Los arbustos caducifolios se pueden podar en cualquier período de la estación de crecimiento. Pero las siempre verdes jóvenes que dan flor necesitan una atención especial, como se muestra a continuación. Los arbustos nuevos requieren una poda ligera desde el principio; los que dan flor pueden beneficiarse de una poda más severa, que estimulará la floración. Para evitar los huecos antiestéticos en las siempre verdes no hay que hacer podas severas en todas a la vez.

  • Arbustos jóvenes: Las plantas que han nacido en una maceta sólo necesitan una poda minima en el momento de trasplantarlas a la tierra. En general, se recorta la mitad de lo que hayan crecido al cabo de la primera estación. Se continuará cortando, a mediados del verano, la mitad de lo que crezca la planta cada año, hasta que el arbusto haya alcanzado la dimensión deseada; desde ese momento, se recortará durante la estación de crecimiento sólo para mantener la forma.
  • Arbustos de flor: Además de la poda anual, los arbustos como la forsitia, que produce muchas ramas desde el suelo mismo, necesitan una poda anual, con la que se eliminará aproximadamente un tercio de las ramas viejas o no productivas. Los arbustos que florecen en primavera se podan después de la floración y los que florecen en verano, durante la estación de latencia. Si se trata de arbustos que dan bayas, la poda se hará una vez caídos los frutos.
  • Setos de siempre verdes: Se podan espaciadamente durante el verano, para mantener la forma. No se deben recortar hasta los tallos sin hojas, porque la mayoría de las siempre verdes no producen hojas nuevas en los tallos viejos. Para rejuvenecer la planta, se eliminan las ramas grandes muertas o dañadas a fines del verano o principios del otoño, cuando ha terminado la estación de crecimiento activo.
Plantación y mantenimiento de un seto formal

La poda de un seto formal se hace sobre todo para aumentar la densidad del Consejo      follaje, además de controlar la dimensión y la forma de sus plantas. Algunos setos jóvenes necesitan una poda hecha a mano, pero los que ya están en época madura soportan muy bien los cortes con podadoras mecánicas. La regla general del mantenimiento de un seto ya desarrollado es cortar no más de 1cm de lo que haya crecido en el año. Si el seto se compone de plantas de rápido crecimiento, habrá que hacer varias podas en el año; en cambio, bastará con una anual plantas de crecimiento lento.

  • Hay que decidir el ancho de la base y el estrechamiento de la parte superior. Se debe recortar la parte superior, la frontal y la trasera empezando por abajo, para establecer el ángulo adecuado. No se deben podar los lados enfrentados de plantas contiguas si se quiere que los espacios entre una y otra se cierren con el paso del tiempo. Mientras se realiza la poda, conviene retroceder de vez en cuando para controlar la forma del conjunto.
  • Con una podadora mecánica, se cortará un plano liso en la parte superior y en las laterales de un seto ya crecido. Después de usar este tipo de máquinas hay que pasar un rastrillo de hojas para que caigan al suelo las ramas tiernas cortadas. Por último, hay que limpiar bien la máquina, para que no queden en las cuchillas restos de savia o de resina.

Vía misjardines.net

Plantación de árboles en el jardín

A la hora de realizar una plantación de árboles en el jardín debemos de tener en cuenta muchos aspectos como qué deseamos de ellos, la climatología a lo largo del año de la zona, el espacio que necesitará cuando empiece a ser adulto, si dispondrá de sustrato en cantidad y calidad… ya que todo incidirá en el resultado final de la calidad de vida del árbol y por lo tanto de su valor ornamental. Recordemos que al contrario de lo que sucede con otros tipos de plantas, como por ejemplo las de temporada, estos van a permanecer en el jardín durante muchos años… en ocasiones durante muchas generaciones.

¿Cuándo puedo plantar un árbol?
Si lo compramos a raíz desnuda, las fechas más indicadas en el hemisferio norte es entre los meses de octubre y marzo, cuando este se encuentre en reposo vegetativo. Cuanto más fría sea la zona mayor será el período de plantación.

Y si lo compramos con maceta y bien arraigado, se puede plantar durante cualquier época del año.

¿Cómo preparar el suelo para su plantación?
Comenzaremos cavando un hoyo de un metro de ancho por unos 70 centímetros aproximadamente. Puede ser mayor o algo menor según el tamaño del árbol en ese momento, pero estas son unas medidas estándar razonables.

El terreno debe de ser profundo y con tierra de buena calidad, pero no siempre se dan estas circunstancias. Para ello, es recomendable mejorar la tierra más inmediata al árbol y lo haremos mezclándola con un sustrato preparado del tipo “sustrato de plantación”. Utilizar entre un 30 y un 50% de sustrato preparado es lo adecuado.

Este tipo de sustratos es idóneo porque poseen un elevado contenido en materia orgánica, micro y macro nutrientes, además de extracto de algas como estimulador de enraizamiento.

¿Cómo plantar el árbol?
Una vez hecho el hoyo lo llenaremos con agua para que se humedezca correctamente la zona que le rodea. Mientras tanto, recortaremos las puntas de las raíces y eliminaremos las dañadas si el árbol está a raíz desnuda, o quitaremos con cuidado la maceta si está en contenedor.

También podaremos las ramas sobre la mitad del tamaño del último brote para compensar la parte aérea con la parte radicular. Rellenaremos la base del hoyo con la tierra mezclada para ajustar la profundidad de plantación del árbol a la que se encontraba en el vivero. Colocaremos el tutor firmemente, completaremos con el resto de mezcla el hoyo y presionaremos ligeramente el terreno. A continuación ataremos el árbol al tutor con holgura para evitar el estrangulamiento de sus ramas.

Ya sólo queda crear un pequeño montículo de tierra alrededor del hoyo para permitir acumular mejor el agua y regar. Durante los dos o tres próximos meses tendremos el cuidado de que no le falte humedad hasta asegurarnos de que ha enraizado correctamente, momento en el que distanciaremos los riegos en función de la necesidades particulares de la especie de árbol plantado.

Es fácil la plantación de árboles en el jardín, pero dediquemos tiempo a su planificación.

Vía: floresyplantas.net