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Consejos para comenzar una huerta en casa

Consejos para comenzar una huerta en casa. Estamos finalizando el invierno y aunque la primavera casi asoma, aún nos están azotando fríos intensos y en algunas zonas existen riesgo de heladas tardías. No obstante es aún el momento perfecto para comenzar a plantar semillas en interior, principio imprescindible del comienzo de un jardín vegetal.

Antes, me adelantaré a responder un pregunta que puedes estar haciéndote: ¿vale la pena el esfuerzo económico y la inversión del tiempo? Puedo asegurarte, que en términos económicos la inversión rinde un 1.9 respecto a lo que hayas invertido: dicho de otro modo por cada euro que inviertas, cosecharás 1.9 aproximadamente, dependiendo siempre de la hortaliza que elijas y su valor en el mercado.

Sabiendo entonces que realmente vale la pena, por si eres principiante, no dudo en compartir  estos consejos, originados tan sólo en base a mi experiencia. Hoy vemos los dos primeros, pero te invito a estar pendiente de los próximos post para no perder detalles.

* Planifica siempre, no improvises

Toma un tiempo a planificar, saca cuentas y decide qué es lo que deseas producir por ti mismo y en qué medida lo consumes. Luego determina el espacio de que dispones para plantar y haz los cálculos correctos.

* Haz un comienzo razonable

En otras palabras: si eres principiante y esta es tu primera huerta comienza con poco y sé prudente. Pondrás a prueba tu capacidad y tu conocimiento e irás aprendiendo con el tiempo. Si cometes errores, éstos no deberían costarte caros ni en dinero ni en tiempo. Por ello, comenzar en un espacio reducido, con unos pocos contenedores hasta adquirir mayor conocimiento y experiencia es una muy buena idea.

Vía | jardineria.pro

Consejos para el mantenimiento de la huerta

El buen mantenimiento de la huerta asegura el máximo aprovechamiento del terreno para una adecuada producción. Las tareas básicas son el riego, el desmalezado y el abonado.

Riego

La función del riego es mantener una humedad constante en el suelo. En general, las lluvias no satisfacen las necesidades de los cultivos, sobre todo en verano. La cantidad de agua adecuada es la que cada suelo es capaz de absorber, llegando a las raíces sin escurrirse fuera de los canteros y recipientes. También varía según las especies, la estación del año y la etapa de desarrollo de cada planta. Un exceso de humedad favorece la aparición de enfermedades y las hortalizas tendrán mala calidad.

En verano se deberá regar todos los días, a partir del momento de la siembra o del transplante. La mejor hora para regar es el atardecer, ya que se reduce la cantidad de agua perdida por evaporación. Así, las plantas tendrán una mayor cantidad de tiempo para absorber el agua antes de que la temperatura vuelva a subir. Con un sistema de iluminación, la huerta puede regarse en las horas más frescas de la noche. Otra opción, menos conveniente, es regar muy temprano en la mañana. En invierno conviene hacerlo al mediodía porque las heladas matutinas pueden dañar las plantas. No hace falta regar tan seguido.

Se debe regar con agua no contaminada que provenga de una fuente conocida, por ejemplo agua corriente, agua de pozo, la recolectada con las lluvias, etcétera. Es conveniente hacer todo lo posible para conservar el agua de lluvia, que es la más adecuada para la huerta orgánica. Puede instalarse uno o más barriles para juntar agua.

Si no hay más remedio que regar con agua corriente, conviene instalar una canilla lo más cerca posible de la huerta. En huertas pequeñas es recomendable usar una regadera, que permite regar sólo los sectores necesarios, hacia la base de las plantas. Los rociadores rotativos desperdician mucha agua, ya que riegan también sectores sin plantas y pueden ayudar a la erosión de nutrientes. En las huertas más grandes, la mejor alternativa es una manguera, con algún pico especial que permita regular la presión del agua y presente una lluvia fina y pareja. Es necesario dirigir el agua sólo a la base de las plantas.

Existen sistemas de riego más sofisticados, entre ellos:

  • Goteo: Es el más eficiente por el buen aprovechamiento del agua. No moja el follaje y evita la erosión del suelo. Consiste en caños de 16 mm con agujeros ubicados a una distancia entre 20 y 40 cm.
  • Microaspersión: Con este sistema, el agua se esparce forma de lluvia fina y pareja. Se ubican en distintos sectores para regar pequeñas áreas. Es útil en almácigos y en algunos árboles frutales.
  • Riego por surcos y por inundación: Se utiliza generalmente en huertas grandes, y resulta muy útil cuando la plantación se ha realizado en surcos. La desventaja consiste en que erosiona el suelo y «lava» la materia orgánica de la superficie.

En el caso de que la huerta esté ubicada sobre una pendiente y tenga un drenaje demasiado rápido, puede plantarse en alguna depresión suave del suelo, o hacer una canaleta alrededor de las bases de las plantas o árboles. Esto conservará el agua y la canalizará para que llegue a las raíces. Éstas nunca deben dañarse ni quedr expuestas, aunque se retire tierra luego de efectuar la plantación.

Si se nota que la tierra ha perdido humedad, regar toda la zona ligeramente y luego volver a hacerlo de forma más intensa. El primer riego humedecerá la superficie del suelo y permite una mejor penetración durante el segundo riego.

Cubiertas vegetales (mulch)

Toda la materia orgánica sólida que se incorpore a la tierra contribuye a mantener constante la humedad y la temperatura del piso. La cubierta o mulch es una técnica en la que se coloca material orgánico (estiércol fermentado, pasto cortado, pajas, cáscaras de arroz, aserrín, viruta, hojas secas, compost) sobre la superficie del suelo húmedo. El colchón formado debe tener al menos entre 5 y 7,5 cm de espesor. Es útil también para controlar malezas. Las cubiertas sirven en la huerta y también en un cantero de flores.

Es esencial colocar las cubiertas cuando se siembra directamente en el suelo, después de la germinación y cuando las plantas se hayan desarrollado por lo menos diez centímetros. En el caso de los cultivos que se trasplantan la cobertura se puede colocar antes sobre el cantero. Luego se remueve a medida que es necesario.

También puede hacerse una cobertura artificial (plástico negro, telas tipo geotextil), que además de conservar la humedad, protegerán las raíces de las temperaturas extremas. Se utilizan en caminos y en cultivos para reducir el mantenimiento y limpieza entre las plantas.

Abonado

El abono compuesto o compost se logra con la mezcla de restos orgánicos (residuos de cocina, yuyos, pajas, estiércol, cenizas y tierra). Se apila, se la riega y se la protege con chapas para que las lluvias no perjudiquen la fermentación. Los compostadores se utilizan en el mantenimiento de jardines para reciclar materias orgánicas de todo tipo. Son unos contenedores especiales para jardinería, mantenimiento de jardines, que no necesitan electricidad ni instalaciones especiales, ya que se colocan en un lugar de fácil acceso para introducir las sustancias orgánicas. También se puede preparar el compost en pozos o tachos.

Es conveniente separar el abono una vez fermentado. El material aún no descompuesto, más grueso, sirve para iniciar una nueva abonera. Uno medio -llamado mantillo- que no atraviesa la zaranda o «colador» y se usa como capa protectora del suelo y entre las plantas. Otro más fino y grumoso que se usa como capa superficial, rastrillándolo para permitir que se incorpore a la tierra.

Para la producción de cultivos de ciclo corto (30 y 60 días), como lechuga, apio, acelga, no es necesario abonar con fertilizantes orgánicos foliares (que se aplican sobre las hojas), puesto que con el abonado realizado en la preparación de suelo ya es suficiente. Para cultivos de ciclo más largo como tomate, morrón, berenjena, melón, es necesario realizar aplicaciones de fertilizantes orgánicos preparados caseros cada 15 o 20 días.

Desmalezado y control de malas hierbas

Las malezas compiten con las hortalizas por luz, agua y nutrientes, perjudicando sus raíces, e incluso pueden albergar plagas y enfermedades.

Una vez plantados los cultivos, deben quitarse las malas hierbas que hayan crecido con la ayuda de una azada o con las manos. Lo ideal es arrancarlas con todo y raíz, pero si crecen cerca de los cultivos y el clima es seco, conviene cortar simplemente las hojas tan pronto como aparezcan. Una vez realizada la cosecha, las malezas y sus raíces pueden quitarse completamente. Sólo deben dejarse sobre la tierra si el clima está cálido y seco, y si son malezas jóvenes y no hay señales de que puedan producir semillas.

Para impedir el crecimiento de las malezas, se recomienda usar el mantillo lo más pronto posible -también pueden usarse restos de cartón no pigmentados alrededor de los cultivos-. La cubierta evitará carpir para erradicar los yuyos. Este método tiene la ventaja de que con el tiempo se incorpora a la tierra, funcionando como abono natural. La aplicación se repite si se forma una costra en la superficie del suelo o si crecen malezas.

Otras tareas

Cuando los cultivos han crecido 5 cm de altura se entresacan las plantas para que queden sólo las más fuertes. Los vegetales como remolacha o rábano se arrancan cuando son grandes, ya si se sacan de raíz se pueden transplantar. La zanahoria necesita realizar este proceso muchas veces.

Además de controlar las plagas y enfermedades de los cultivos, deben protegerse las frutas maduras de las aves y mantener las frutillas alejadas de las zonas con mucho barro por el riesgo de que se enmohezcan.

Vía: verdecountry.com

Consejos para la huerta

El buen desarrollo y crecimiento de una huerta, conlleva consigo una serie de tareas y labores apropiadas. Los problemas que se presentan y las soluciones que se deban llevar a cabo, se aprenderán en base a la experiencia y a la búsqueda de información, pues hay soluciones naturales a las dificultades naturales que se presentan.

Existen plantas u hortalizas aliadas, así como plantas y hortalizas enemigas. Las calidades de aliadas, refiere a la capacidad o virtud de ayudar, proteger y potenciar el crecimiento de una planta hacia otra al estar ubicadas cercanas. En cambio, las plantas enemigas afectan y perjudican a algunas especies al estar cercanas entre ellas.

Estas combinaciones o formas de plantar teniendo en cuenta como afectan unas especies de plantas a otras, siendo  bien utilizadas repercuten de buena manera en nuestra huerta. A continuación le daremos la información de estas hortalizas, las que tienen consecuencias positivas y las que tienen consecuencias negativas.

Hortalizas aliadas y hortalizas enemigas

En primera instancia, aconsejamos la combinación del apio con acelga. Combinados ahuyentan a los pulgones, mientras que no se recomienda plantarlos cercanos a la zanahorias. Por otro lado, la especie caléndula de berenjena repele a los gusanos del suelo.

La calabaza, combinada con la borraja ahuyenta gusanos, mejorando sabor y ayudando al crecimiento; a su vez, la calabaza junto a la caléndula y el orégano repelen plagas. No se recomienda plantar junto a la papa. Por otro lado, la cebolla es enemiga de los porotos y las habas.

El tomate es aliado de la albahaca, el ciboulette y la menta. No se aconseja plantar cercanos al maíz, pues son atacados ambos por la misma plaga, estando juntos el riesgo es mayor. Las arvejas son buenas junto a la menta y al ciboulette, y no junto al ajo y la cebolla.

Por último, la lechuga, el pimiento, la remolacha, el perejil y el maíz, van bien con el ajo, en tanto no se deben vincular con las remolachas.

Vía: misjardines.net

Cómo recolectar semillas de tomate

semilla de tomate

Cómo recolectar semillas de tomate. Ya que estamos trabajando acerca de la recolección de semillas en general, pensé en abordar este tema, ya que si bien el proceso es sencillo, tiene algunos detalles curiosos.

La semilla de tomate debe recogerse en su propio líquido. Debes comenzar por contar con un recipiente de vidrio incoloro  (puede ser un vaso alto) y cortando los tomates a la mitad, lo “exprimes” como si fuera una naranja la idea es que en el vaso caigan las semillas envueltas en la “gel” como están el el mismo fruto.

Agrega agua, mezcla bien y coloca el vaso semi tapado frente a una ventana donde reciba calor; debes dejarlo allí hasta que se forme una espuma espesa en la parte superior. La realidad es que fermenta el gel, que “encajona” a la semilla. Estamos hablando tal vez 10 días o  12 días, hasta que todo está fermentado y cubierto de moho.

En ese momento, viertes todo en un colador decocinay lavas y enjuagas muy bien, varias veces hasta eliminar todo el gel con moho, hasta que las semillas están completamente limpias. Luego las sacas y dejas sobre un trozo de papel para dejarlas en un lugar aireado durante aproximadamente dos semanas, hasta que estén completamente secas.

No debes almacenar las semillas antes de tiempo, sino se pudrirán. Así que  asegúrate de que están completamente secas; a continuación, toma estas semillas de tomate y envuélvelas, colocándolas en un frasco limpio y seco para  protegerlas de los roedores y de la podredumbre, o bien puedes almacenarlas en el congelador.

Vía: jardineria.pro

Secretos de la albahaca

Descubre los misterios de la albahaca


La albahaca es una hierba pariente de la menta, que se utiliza como condimento. La albahaca es, sin embargo, mucho más que un condimento.

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La albahaca es una hierba que se asocia con el amor, el romance y la buena comida.Según el folclore judío, la albahaca aumenta la resistencia durante el ayuno. En Europa y la India, se pone un ramito de albahaca en las manos de los muertos para garantizarles un viaje seguro.


Los egipcios y los griegos creían que la albahaca en realidad, abria las puertas del cielo. Independiente de todas las creencias que rodeen a la albahaca, lo cierto es que la albahaca es una hierba anual con un sabor un tanto picante, con un sabor y una fragancia especial


Las hojas de la albahaca es muy fragante, y su apariencia es muy hermosa. Para todos es bueno mantener de esta hierba en casa, porque les será muy útil para combatir las enfermedades del cerebro, del corazón, los pulmones, riñones y vejiga.


Vía: Gardenguides, Foto: (SantiMB) flickr

Melones

La mejor época para sembrarlos


En los meses de verano, hay pocas cosas tan reconfortantes como tener una rebanada de melón entre los dientes.

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La gran competidora del melón, es la sandía, pero nada se le compara en cuanto a textura y carnosidad. El melón en ese sentido, siempre es el ganador.


Los melones crecen a comienzos de la primavera, por lo cual hay que sembrarlos en semilleros al inicio de la primavera y cosecharlos al final de la misma temporada. Cuando las plantas apenas comienzan a salir, hay que abonarlas y regarlas a diario.


Los melones están listos a las 12 o 16 semanas desde que se siembran, y ustedes podrán identificar cuando están maduros cuando sientan el aroma de los mismos.


El almacenaje de los melones nunca ha sido un problema, porque proporcionan su aroma y presencia, además de ser la golosina irresistible de todos.


Vía: gardeningtipsideas

Recolección de semillas

semillas

Recolección de semillas, un desafío a la vez que una actividad muy gratificante, siempre que estemos hablando de obtenerlas de tus propias flores en tu propio jardín. Hacerlo puede ser fácil, pero es imprescindible que lo realices respetando algunas pautas que compartiremos a continuación y -por supuesto- en el momento adecuado.

Saber cuándo hacerlo es un punto clave: si lo haces demasiado pronto, la semilla no crecerá porque no estará aún 100% funcional; si lo haces demasiado tarde, la planta podría dejarla caer espontáneamente y ya se contaminaría o perdería. La manera de saber que estás ante el momento correcto para cosechar la semilla es cuando realmente se seca.

La planta realmente tiene que completar su proceso desde la floración hasta la configuración de la semilla madura y dependiendo de la especie que estemos hablando, el momento adecuado podría extenderse varias semanas o tan sólo unos días. Desde luego, y me parece pertinente aclararlo, siempre estamos hablando de recolección simple de semillas para obtener individuos genéticamente idénticos a sus padres, en otras palabras: no hablamos de hibridar ni de obtener semillas de híbridos.

Entonces… ¿cómo sabemos? El secreto es conocer (informarse, asesorarse, leer) el ciclo vital de la planta y muy especialmente y al detalle, las etapas de floración y los tiempos de las mismas. Una pauta que es un consejo de esos antiguos pero siempre vigentes, es recoger las semillas cuando la planta está “dispuesta” a darlas, es decir, si sospechas que es el momento correcto, sacude con suavidad la flor sobre un papel si es el momento, las semillas se desprenderán solas.

Vía: jardineria.pro